miércoles, julio 23, 2008

No fueron mis manos las que rozaron tu cuerpo,
ni mis dedos desataron tu silencio,
no fue la ausencia que me vistió de olvido,
ni mi llanto el que te almagró de tristeza.

Fui un accidente difuso e inmemoriado,
que asomó por las riveras de tu vida,
como una silueta extraña y pasajera,
que se apegó al hueco de tu costado.

Si tus manos se aferraron a las mías,
quiero entender que ciegas ellas buscaban,
si tus ojos descansaron en mis ojos,
fue buscando con urgencia algún remanso.

Si me basaste tantas veces apasionada,
otros labios imaginaban tus ojos cerrados,
y las caricias que sembraste en mi cuerpo,
fueron gotas que estilaron de tus manos.

No me amaste a pesar de lo vivido,
no hallé morada en un corazón desierto,
fui un aroma, un reflejo, quizás nada,
solo un cuerpo que a veces fue deseado.

Si te he amado, eso no importa,
Que te baste saber que nos tuvimos,
piensa que florecen azules los cardos
antes de desangrarse blancos por el suelo..

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

este poema en particular.. me lleva hasta una profundidad insospechada.
JENN

3:51 p. m.  

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